martes, 13 de septiembre de 2011

Biligüismo y educación bilingüe.



¿Qué es el bilingüismo? Podemos acudir a los diccionarios, a la wikipedia, a la enciclopedia británica, pues eso, acudid, si queréis. Básicamente se trata de utilizar dos lenguas o idiomas con la misma facilidad. Nuestra población, la española, se ha caracterizado siempre por su deficiente nivel de inglés, y no me refiero a la media, puesto que la gran mayoría no lo ha estudiado nunca. Me refiero a aquellas personas, entre las que me incluyo, que se pasan media vida estudiando inglés en sus diferentes centros educativos. Algún día, te topas de frente con un amigo de alguien que solo habla inglés, y en las presentaciones de rigor, te quedas totalmente bloqueado y sin poder articular palabra ante una pregunta tal como ¿Qué tal estás?, ¿Cómo te llamas?, ¿Dónde vives?. No sabes si lanzarte a responder, suponiendo el orden típico de las preguntas, porque no has entendido ni papa, o salir con un "Please, slow, slow, I do not understand". En definitiva, lo que se conoce como un perfecto bilingüe.

No nos engañemos, para poder ser biligüe hace falta algo más que unas pocas clases en el cole. Ahora, algunos presidentes regionales se jactan de la educación pública bilingüe, y de que cada año se abren nuevos colegios con esta opción. No se trata de minusvalorar a nadie, pero el nivel de inglés de un profesor especialista en España, no da para sobrevivir si tienes que negociar con alguien para conseguir tu comida en el idioma de Shakespeare. Y con algunas clases impartidas por estos especialistas quieren que nos creamos que nuestros hijos van a ser bilingües. No cuela.

Hace algunos años (en 1996) se inició un proyecto de enseñanza bilingüe en colaboración con el British Council. Se eligió un colegio en cada una de las provincias de las comunidades que no tenían aun transferida la educación, y se comenzó el proyecto en el primer nivel de educación infantil. Profesores nativos (en muchos casos sin saber una palabra de español) se pasaban varias horas por semana con los grupos de niños, y los padres comprobábamos como en pocos meses eran capaces de entender y repetir canciones infantiles en inglés, recitar numeros y colores con una dicción inglesa que ya querríamos nosotros emular alguna vez. Veíamos como de verdad progresaban en inglés. El numero de niños crecía a medida que el proyecto se extendía al resto de niveles pero los mismos nativos debían repartirse ahora entre más grupos. Sin embargo el proyecto demostraba día a día su validez y su éxito. Poco a poco, los centros donde se impartía este proyecto educativo eran cada vez más demandados, hasta tener que dejar fuera muchos niños a los que ya no podían admitir. Era en la época de las vacas gordas en lo económico, pero la educación pública tampoco merecía el interés prioritario de los políticos de uno u otro signo, y se inventaron algo que fuera válido de cara a la galería pero que no costara dinero: Las Secciones Europeas. Centros con proyecto bilingüe pero con profesorado español, y por supuesto no bilingüe. Si has probado el jamón de bellota y después te quieren dar jamón de york en su lugar, sabes de lo que te hablo.

El hecho reprobable es que ahora, a mitad del partido quieren cambiar las reglas. Como decía antes, al inicio del proyecto sobraban plazas en los centros. Era una apuesta arriesgada, porque se dudaba que los muchachos pudieran alcanzar el mismo nivel de competencia que el resto, dado que el avance en dos lenguas sería más lento. La realidad es que tras la llegada a la universidad de la primera promoción de alumnos "British", no se ha apreciado que su nivel fuera menor en ninguna materia. Ahora que ya sabemos que funciona no podemos dejar que los alumnos que ya han comenzado se queden a medio camino. Si el proyecto se desnaturaliza y los profesores nativos se van, la trayectoria escolar de nuestros hijos se va a ver muy perjudicada. Cada vez que se hace un cambio importante en el sistema educativo, se hace de forma progresiva, para que no haya una generación que tenga que pasar por dos sistemas (cambio a B.U.P., LOGSE, y ahora Bolonia en la Universidad). Creemos que con el proyecto MEC-British debe pasar lo mismo y no cortarlo en seco, aunque lo ideal sería que se extendiera hasta cubrir toda la demanda real existente, y que ningún alumno se quede sin la oportunidad de ser "bilingüe".

martes, 17 de mayo de 2011

Democracia Real ya!

Democracia real ya!

Es muy bonito y muy poético ponernos de acuerdo en que el mundo tiene que ser rosa y angelical. Pero es que lo fácil es unirse en contra de algo. Unirse en contra de los males del mundo y de la sociedad, los cuales es muy fácil reconocer e identificar, es sencillo. ¿Quién está a favor de la banca especuladora?. ¿Quién a favor de los impuestos abusivos?. ¿Quién a favor de la guerra?. A ver, baja la cabeza que estoy contando manos, a ver por allí al fondo parece que veo una… ah no, que se estaba rascando. Pues nada, ni una sola mano. Pero es que para "cambiar las cosas" es necesario ir  "a favor de". Es necesario unirse y comprometerse, apoyar unas siglas y vencer al oponente. Pongamos un ejemplo empresarial. Hace unos años, todos los hipermercados eran "Continentes" y "Prycas" ¿os acordáis?. Entonces se decía, que si había monopolio, que si no había derecho a eso, que el dinero se iba a Francia en avionetas, que había que hacer "movilizaciones" porque el comercio tradicional y  las tiendas de barrio no podían competir, y tenían que cerrar… ¿ha oído hablar alguien por ahí de una tiendecilla que se llama Mercadona? ¿Alguien la conoce?. Pues creo que no hace falta explicar más. En lugar de criticar, ir en contra de, echar la culpa a los dioses y  a la quintaesencia, hay que ponerse a currar, pasito a pasito y construyendo, y es así como pueden cambiarse las cosas.

No me diga nadie que nuestra democracia no es real. Es imperfecta, muy mejorable, pero la última palabra la tenemos cada uno de nosotros al elegir la papeleta que metemos en el sobre los días que nos dejan. Aunque sea la papeleta blanca, o el sobre vacío, o quedarse en la cama. Es nuestra decisión, y el que más papeletas junte en su montón es el que nos va a representar y cuando decida algo, será con el apoyo de los que le han votado y de los que no, porque una vez elegido, no te va a volver a preguntar nada más hasta las próximas elecciones.

Pero claro, juntar papeletas en un montón al abrir la urna es mucho más difícil que hacer levantar manos y gritar a la gente diciendo: ¿Quién está en contra de la guerra?

miércoles, 11 de mayo de 2011

Positivismo

No es tiempo de crítica. Ahora más que nunca, necesitamos sumar,aportar, añadir y crecer. Aunque no haya una opción política que nos represente, podemos simplemente ser positivos, optimistas, dar lo mejor de nosotros a quien tenemos más cerca. Mejorar el mundo mediante la mejora de nuestro entorno cercano es la mejor aportación con la que podemos contribuir al bien común. Es tiempo de votación, tiempo de participación. El próximo domingo veintidós todos tendríamos que acudir a votar aunque sea en blanco o con el sobre vacío, pero que no por nuestra dejadez los políticos sigan pensando que el sistema les representa. Seamos activos, aunque no nos casemos con nadie. Sería la unica forma de conseguir que algo cambiara. ¿Os imagináis las urnas llenas de sobres vacíos?. A alguien se le iban a caer los calzoncillos al suelo.