Durante bastante tiempo ya, escuchamos y leemos artículos informaciones y opiniones varias sobre estos asuntos, y la perplejidad no disminuye, sino más bien al contrario. Hace poco leí un artículo del grande
Carlos Herrera sobre el particular, bastante certero en mi opinión, al respecto de que ocurrirá con las descargas cuando los libros electónicos se vayan generalizando. Carlos daba algunas pinceladas de las claves de este asunto, que para mi están muy claras. Principalmente hay que asumir de una vez el cambio de modelo de
negocio, y asumir tambien que no se trata de arte, ni proteger a
artistas ni nada parecido. Un escritor o un músico se mueve siempre por dos razones: El
dinero o la notoriedad aunque algunas veces puede ser sólo una de ellas. Si comenzamos a fijar unas bases sin demagogias, aceptando la realidad, es posible que todo quede mucho más claro. La propiedad
intelectual es unmecanismo que protege al autor ante el enriquecimiento de terceros a su costa, única y exclusivamente, sin ningún otro objetivo, y es que de verdad ni puede ni debe abarcar ningún aspecto más. La música como actividad creativa e interpretativa (admitiendo que la interpretación tiene un carcter "personal e intelectual", que también puede ser protegido), es tan antigua como la
humanidad misma, y si el músico quiere hacer de la música su forma de vida, tendrá que ir un paso más allá para poder sacar ventaja crematística de su creación/interpretación, y es en este punto donde los métodos van evolucionando, y el músico debe adpatarse y buscar nuevas formas de conseguir su ventaja. Lo que es de todo punto inadmisible es que una pandilla de
mafiosos, denominada
SGAE, con la connivencia del gobierno de turno, traten de robar a toda la sociedad por no ser capaces de generar recursos dignamente a costa de su "arte", o más bien, de querer mantener un negocio superlucrativo organizado alrededor de los artistas-escritores, que en cualquier caso eran quienes menos ganaban en el mismo. Todas las empresas que lo han sido a lo largo de la historia, han tenido que adaptarse a los tiempos y cambiar sus modelos de negocio o desaparecer, sin recurrir por ello al
latrocinio generalizado. Un poquito de decencia y dignidad, por favor. Y que conste, que los que menos culpa tienen en este caso, son los músicos-escritores, aunque ellos mismos deberían rebelarse contra su Sociedad General por su propio bien, en lugar de encomendarse a la nueva
ministra, que parece el brazo político de la
mafiaSGAE