viernes, 27 de julio de 2012
Otras vidas.
La vida extraterrestre, la evolución, otras formas de vida... temas apasionantes que siempre han interesado a mentes inquietas a lo largo de la historia. Veamos. Una población de individuos de cualquier especie queda dividida en dos poblaciones aisladas por fenómeno natural y no pueden volver a reunirse fácilmente (por ejemplo, la población de conejos de una isla que queda partida en dos por una erupción volcánica). Al cabo de varias generaciones, los individuos de una y otra población comienzan a mostrar diferencias y pueden incluso llegar a dar lugar a dos especies diferentes. Así funciona la evolución en una explicación muy simplista, pero que nos sirve para imaginar lo que pudiera haber ocurrido en otro planeta formado en la misma época que la tierra. Dado que en parte la evolución es consecuencia de una adaptación al medio, es factible que existan modos de vida adaptados a temperaturas mucho más bajas o más altas que la nuestra, o niveles de radiación muy diferentes al de la tierra, o basadas en otra química diferente a la del agua y el carbono. En ocasiones mostramos estrechez de miras al pensar que solo podemos encontrar vida en planetas con temperaturas similares a la tierra, con atmosfera similar, con agua, en definitiva, con condiciones parecidas a las de la tierra. Pero aquí tenemos suficientes ejemplos que demuestran cómo la adaptación ha llevado la vida a los rincones más inhospitos de nuestro planeta (Rios Tinto y Odiel en España, la Antártida, las profundas fosas submarinas, las más altas montañas...). El universo es demasiado grande como para sentirnos únicos y solos en él. Y como dice el gran Emilio Duró, somos una cagadita, una mierdecita en el medio de tan inmenso universo. Somos prácticamente la nada en la inmensidad. Como para agobiarnos por una crisis y sentirnos parte del problema...
... o de la solución...
Otras vidas.
La vida extraterrestre, la evolución, otras formas de vida... temas apasionantes que siempre han interesado a mentes inquietas a lo largo de la historia. Veamos. Una población de individuos de cualquier especie queda dividida en dos poblaciones aisladas por fenómeno natural y no pueden volver a reunirse fácilmente (por ejemplo, la población de conejos de una isla que queda partida en dos por una erupción volcánica). Al cabo de varias generaciones, los individuos de una y otra población comienzan a mostrar diferencias y pueden incluso llegar a dar lugar a dos especies diferentes. Así funciona la evolución en una explicación muy simplista, pero que nos sirve para imaginar lo que pudiera haber ocurrido en otro planeta formado en la misma época que la tierra. Dado que en parte la evolución es consecuencia de una adaptación al medio, es factible que existan modos de vida adaptados a temperaturas mucho más bajas o más altas que la nuestra, o niveles de radiación muy diferentes al de la tierra, o basadas en otra química diferente a la del agua y el carbono. En ocasiones mostramos estrechez de miras al pensar que solo podemos encontrar vida en planetas con temperaturas similares a la tierra, con atmosfera similar, con agua, en definitiva, con condiciones parecidas a las de la tierra. Pero aquí tenemos sufucientes ejemplos que demuestran como la adaptación ha llevado la vida a los rincones más inhospitos de nuestro planeta (Rios Tinto y Odiel en España, la Antártida, las profundas fosas submarinas, las más altas montañas...). El universo es demasiado grande como para sentirnos únicos y solos en él. Y como dice el gran Emilio Duró, somos una cagadita, una mierdecita en el medio de tan inmenso universo. Somos prácticamente la nada en la inmensidad. Como para agobiarnos por una crisis y sentirnos parte del problema...
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