miércoles, 26 de diciembre de 2012
Ante una nueva revolución
Hace algún tiempo reflexionaba sobre las revoluciones tecnológicas, y lo que han supuesto en el avance de la sociedad. El fuego, la rueda, la imprenta, la máquina de vapor, la radio, el teléfono, el fax... y si seguimos con las más recientes, cada vez son más universales, más influyentes pero a la vez mucho más rápidas en extenderse y más fugaces en su tiempo de influencia. Tardamos millones de años en dominar el fuego, cientos de miles hasta que se inventó la rueda, cientos entre la imprenta y la máquina de vapor... ¿y el fax? a pesar de su gran importancia mientras tuvo vigencia, ¿cuanto ha durado? en apenas cuatro décadas se ha visto superado, obsoleto y arrinconado, acumulando polvo en la mayor parte de las oficinas. Continuando con esta reflexión, pienso ahora en otra revolución tecnológica, muy próxima o inminente, tanto que incluso creo que ya ha comenzado. Hablo de las "apps", esas aplicaciones que sirven para todo, y las encontramos en móviles, tabletas y ordenadores. Aparentemente, solo se trata de una vuelta de tuerca más entre los avances de la informática, la telefonía móvil, internet... es que ahora esta todo tan interrelacionado que es muy difícil poder separar áreas. Son inofensivas (aparentemente) nos producen curiosidad, nos entretienen, nos ayudan... pero también pueden transformar y revolucionar nuestras vidas hasta un punto difícil de prever. Las potentes aplicaciones utilizadas en la empresa para diseñar los coches que conducimos, los puentes por los que cruzamos ríos, o los grandes edificios públicos que visitamos, disfrutamos o a veces sufrimos, estaban pensadas para el uso por personas con gran formación, experiencia y especialización. Hasta ahora, debías conocer los fundamentos que utilizaba una aplicación para poder sacar partido de ella. Por ejemplo, había que ser un experto ingeniero en calculo de estructuras para diseñar un puente, incluso ayudado por la mejor aplicación de diseño del mercado. Al final el criterio del usuario era determinante y la aplicación nunca llegó a ser suficientemente fácil de utilizar. Con gran rapidez, las apps han incorporado la experiencia y las decisiones del experto, de forma que cada vez son más fáciles de utilizar, y no precisan de la supervisión constante de un usuario formado y experimentado. Hace algunos años, hacer un modelo sencillo en tres dimensiones, obligaba a tener conocimientos de geometría y cálculo (recuerdo a los usuarios de programas de dibujo, siempre con la calculadora de sobremesa al lado), y un control exquisito de la forma de trabajo. Cuando te querías dar cuenta, girabas tu modelo y empezabas a descubrir superficies imposibles, rectas infinitas y veías que lo que habías dibujado no se parecía en nada a tu idea inicial. Hoy día, hasta un niño puede diseñar su propia silla e incluso pedir on-line el prototipo diseñado y tenerlo en casa, todo ello conseguido con varios movimientos de sus dedos sobre la pantalla. La inteligencia artificial se aplica casi sin intención a las aplicaciones, como ya vaticinaba Asimov hace muchos años: "Las máquinas se diseñarán a sí mismas". La aplicación utiliza intrinsecamente las restricciones que hace tiempo el usuario debía conocer y aplicar como consecuencia de su formación y experiencia. Hoy, una app de diseño puede aplicar automáticamente un catálogo completo de normas, sin que nosotros tengamos ni que sospecharlo. En consecuencia, podremos disponer de un diseño conforme y válido, y sin ninguna desventaja frente al que podría haber desarrollado el mejor arquitecto o ingeniero. No debemos pensar que esta idea solo es válida para apliacaciones técnicas, o de diseño. La incormporación de la inteligencia artificial en apps se extiende también a campos tales como la abogacía o la medicina. ¿Que necesito para hacer un recurso legal? Consultar legislación, jurisprudencia, en definitiva, un conjunto de reglas, restricciones y experiencia, que las aplicaciones también pueden incorporar. Lo mismo ocurre con un diagnóstico medico, que no deja de ser el resultado de la evaluación de un historial clínico y una sintomatología desde el punto de vista de un experto que añade su propia experiencia a la que otros médicos e investigadores han dejado escrita a lo largo de la historia. La consecuencia más inmediata que yo adivino es que la creatividad será el valor de la persona, y no su formación o experiencia reglada. El acceso a profesiones cualificadas, o como se dice "de alto valor añadido" será mucho más abierto. Se perderá la ventaja competitiva de estos profesionales y se abrirán oportunidades para las personas imaginativas y creativas. Los poderes gremiales se empeñarán en conservar sus privilegios, atendiendo a las más peregrinas causas y anunciando catástrofes y plagas si dejamos su "ciencia" en manos de "legos", pero será cuestión de tiempo que el uso de apps cada vez más inteligentes se generalice y acepte. Y todo su potencial será explotado y aprovechado por cualquiera con la imaginación suficiente. Ojalá se cumpla esta prospección y estemos ante una revolución que suponga más igualdad y menos barreras para conseguir el bienestar global.
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