Quiero hoy romper una lanza en favor de los especuladores, del mercado sin escrúpulos, de esa gente tan denostada. ¿Por qué hacemos la crítica fácil?, ¿por qué la queja inutil? ¿por qué no actuamos en lugar de demonizar gratuitamente y hacernos las víctimas?.
Hablo de un ejemplo cercano. Los precios de los productos agrícolas siempre nos parecen un escándalo. El "pobre agricultor" (que sin duda lo será siempre, a menos que cambie de actitud) cobra una miseria por sus productos, mientras los capitalistas intermediarios se forran a su costa. Ambos postulados son verdades a medias. El agricultor posee el bien, y debe hacer valer su posesión y su posición. No es necesario ni inevitable "regalar" sus productos a precio de miseria. Él es una parte en la negociación, y siempre tendrá algo que decir. La otra mitad, "el capitalista intermediario sin escrúpulos", tampoco se hace millonario por que sí. Si hay una oportunidad de hacer negocio, la oportunidad está ahí para quien quiera aprovecharla, y esa es la grandeza de la libertad de mercado. Hay oportunidades para todo el que sepa verlas, y en lugar de quejarnos tanto, deberíamos actuar y aprovecharlas. El beneficio se notaría en todo, y la economía crecería de una forma más equilibrada. No es verdad la frase tan repetida "Para que unos ganen, otros tienen que perder" Es posible revertir esa afirmación. Es posible que todos ganen, y si lo hacemos factible, las diferencias entre unos y otros se irán reduciendo y la frase se podría tornar en algo así como "Todos podemos ganar, si ganamos con justicia"
Dices verdadedes como puños.
ResponderEliminarHace tiempo que hay cooperativas agricolas,pero nunca ha llegado a mis oidos,que funcionen hasta el punto de eliminar el eslabón del intermediario.
un abrazo y sigue escribiendo.