domingo, 22 de noviembre de 2009

Del chupete y sus mecanismos

Me dejé pendiente en una entrada anterior contar el mecanismo del chupete. Yo no sé si Barak Obama, Zapatero, Rajoy o Bin Laden lo han utilizado alguna vez, pero es algo que tiene miga. Sí, sí, hablar del mecanismo del chupete sabemos todos lo que significa, que es algo tan simple, que todo el mundo, salvo los menos espabilados, puede entender. Pues yo debo ser de los menos espabilados de todos, puesto que comprendí que los chupetes tenían mecanismo a la temprana edad de ¡35 tacos!. Mi hija mayor usaba chupete, y su pediatra nos aconsejó que era ya hora de quitárselo, puesto que podía dar lugar a algún tipo de problema en el crecimiento de los dientes o deformación en el paladar. La cuestión es que tratamos de convencerla para que lo dejara, sustituyéndolo por algún juguete, o contándole alguna milonga. Pero llegaba la hora de dormir, y si no era con su chupete, el sueño no llegaba. Intentamos mil y un métodos, su chupete lo robaron los personajes más insospechados, pero ella no se conformaba. Hasta que un día alguien, no recuerdo quien, nos dio la solución: "Coged el chupete y le hacéis un pequeño corte con unas tijeras, como un pequeño pinchazo". Pues así lo hicimos. Llegó la hora de dormir y le dimos su chupete cuando lo pidió. Lo cogió, lo puso en su boquita y tras unos segundos de perplejidad nos lo devolvió y nos dijo: "No va, no funciona, no hace nada". Y fue en ese momento cuando descubrí que los chupetes ¡tienen mecanismo!. Sobra decir que mi hija desde ese día no lo volvió a utilizar y se dormía todos los días plácidamente sin acordarse nunca más de aquel artilugio que un día dejo de funcionar.

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